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Mostrando entradas de diciembre, 2015

Rubén - Luis Britto García

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Rubén Traga Rubén no brinques Rubén sóplate Rubén no te orines en la cama Rubén no toques Rubén no llores Rubén estate quieto Rubén no saltes en la cama Rubén no saques la cabeza por la ventanilla Rubén no rompas el vaso Rubén, Rubén no le saques la lengua a la maestra Rubén no rayes las paredes Rubén di los buenos días Rubén deja el yoyo Rubén no juegues trompo Rubén no faltes al catecismo Rubén amárrate la trenza del zapato Rubén haz las tareas Rubén no rompas los juguetes Rubén reza Rubén no te metas el dedo en la nariz Rubén no juegues con la comida no te pases la vida jugando la vida Rubén. Estudia Rubén no te jubiles Rubén no fumes Rubén no salgas con tus compañeros Rubén no te pelees con tus amigos Rubén, Rubén no te montes en la parrilla de las motos Rubén estudia la química Rubén no trasnoches Rubén no corras Rubén no ensucies tantas camisetas Rubén saluda a la comadre Paulina Rubén no andes en patota Rubén no hables tanto, estudia la matemática Rubén...

Subraye las palabras adecuadas - Luis Britto García

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Subraye las palabras adecuadas Una mañana tarde noche el niño joven anciano que estaba moribundo enamorado prófugo confundido sintió las primeras punzadas notas detonaciones reminiscencias  sacudidas precursoras seguidoras creadoras multiplicadoras trasformadoras extinguidoras de la helada la vacación la transfiguración la acción la inundación la cosecha. Pensó recordó imaginó inventó miró oyó talló cardó concluyó corrigió anudó pulió desnudó volteó rajó barnizó fundió la piedra la esclusa la falleba la red la antena la espita la mirilla la artesa la jarra la podadora la aguja la aceitera la máscara la lezna la ampolla la ganzúa la reja y con ellas atacó erigió consagró bautizó pulverizó unificó roció aplastó creó dispersó cimbró lustró repartió lijó el reloj el banco el submarino el arco el patíbulo el cinturón el yunque el velamen el remo el yelmo el torno el roble el caracol el gato el fusil el tiempo el naipe el torno el vino el bote el pulpo el...

Poemas I-XXI - Raúl Perez Torres

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Poemas I - XXI I Para cantar tu cuerpo y mi desdicha soy ahora el Minotauro hombre, bestia y dios: para cantar tu vagina inocente como labios de niño, tu culo cósmico su estrella solitaria, soy el efebo virgen que de a poco va sintiendo el suave furor de Platón. Para cantar las cantáridas del pecho para aspirar el almizcle de tu axila para poner en diagonal mis labios bajo tus ubres, loba, soy raúl, rómulo y remo.           Que tu cuerpo me libre entonces           de mi asqueroso yo. II Ahora es tu lengua como un pez la que agita el oleaje de los besos. Entre tu boca y mis labios la saliva nos sueña como a dos sabios            Pienso en Ariadna, lúbrica,            besada            por la bestia sagrada. III Bajo los ojos de mi amada los pájaros sobre su trébol negro los pájaros en el país de su boca ...

A circe - Julio Torri

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Sirenas Y ya, cuando al fin parece que el dolor ha cesado aunque sabes que el duelo perdurará. Ya cuando parece que estás dispuesto a entregarte para siempre a una pasión y buscas todos las cosas que despertaron algo en ti y te sometes por fin al encanto de su voz. Sin atarte sin ninguna amarra de tu corazón o de tu conciencia, solo para perderte y consumirte en ellas. Ya cuando al fin estás dispuesto, ellas no cantan más para ti. A circe  ¡Circe, diosa venerable! He seguido puntualmente tus avisos. Mas no me hice amarrar al mástil cuando divisamos la isla de las sirenas, porque iba resuelto a perderme. En medio del mar silencioso estaba la pradera fatal. Parecía un cargamento de violetas errante por las aguas.  ¡Circe, noble diosa de los hermosos cabellos! Mi destino es cruel. Como iba resuelto a perderme, las sirenas no cantaron para mí. Julio Torri

Y que ha de ser más sublime...

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Y que ha de ser más sublime... Y que ha de ser más sublime que dos cuerpos envueltos en sudor en jugos corporales llenos de sal y secreciones como la piel de la serpiente que cambia de alma. Olores fuertes y profundos de los vellos retorcidos ralos y sus hormonas en la punta de tu naso como el aroma tierno de la muerte. Que más vertiginoso que la adrenalina llenando los torrentes y las hormonas controlándolo todo, cara erección de tu cuerpo y el suyo, apuntando al cielo y hacia ti sus pezones y aun así suaves y sensibles, apuntando a sus profundidades tus sueños húmedos de cada mañana de ducha fría y desconcierto. Que más empíreo que sentir como aprieta y gime su sexo como humedece cada uno de sus poros y su aroma late recibiéndolo todo consumiéndolo todo en cada giro quiebre y torcedura de danzantes caderas, perforando y compenetrando las concavidades dadas al placer. Que más que acariciar su estanque su fuente, morder el líquido rosado, y con una p...