Idilio Bobo - Ángel Felicísimo Rojas

Un Idilio Bobo Esa temporada me dio un pesar. Hube de hacer disparates y trastornarme completamente. Odio ese recuerdo porque me estruja el corazón y me derrama la bilis en la sangre. Sin embargo, en los días en que quiero atormentarme, en que gozo la voluptuosidad dolorosa de remover las cicatrices, hago desfilar este pasado —que otros día temo— por delante de los ojos. Ahora vivo uno de estos ratos implacables en que soy el más tremendo enemigo de mis ridiculeces y me complace sufrir. Qué importa si esta confesión va a abrumarme de vergüenza; si Andrés Peña va a vomitar sobre sí mismo, sobre el propio Andrés Peña! Andrés Peña se permitirá el lujo —¡su único lujo!— de ser sincero, aun cuando se le encienda la cara. Fue una norteamericana —Estado de Virginia, Richmond—. No la conocí nunca. Naturalmente. Yo vivía y estudiaba en el Colegio de Loja. Ella en Richmond. Estábamos separados miles y miles de kilómetros que no los salvamos nunca. ¡Imposible! Y a pesar...