miércoles, 17 de junio de 2015

Mentira

Mentira

"Si me convierto en una serpiente mañana,
y comienzo a devorar humanos,
y de la misma boca con que devoro humanos,
te grito ¡Te quiero!,
¿Podrías decir te quiero,
de la misma manera que lo dices hoy?"

Puedes ver la mentira
en la punta de mi lengua
y tomarla, qué harás.
Cantar bailar seducir
haber si logras arrastrar
y levantar el ancla
con el hilo de la verdad
desde las entrañas, desgarrando
qué harás, revolver sus vísceras
hasta encontrar en ella la sinceridad.

De mí ella es la peor parte
sutil ligera suave e imperceptible
esta allí, finge
se esconde en los versos
con las palabras con los gestos
en los suspiros en las miradas
no puedes confiar en mí
ni en los abrazos ni en los besos
ni siquiera yo puedo confiar en mí
no confíes en mí.

Ella no siente
le da lo mismo si la descubren
te harán dudar
tal vez esconde algo más.

Si vive o muere en la boca
le da lo mismo, transmuta
en los dedos a su tacto
roza tus labios
y regresa a los míos
y en un chasquido
salta a las caricias
las manipula
para brillar en tus ojos
para engañar y confiar en los míos
en su falsa mueca torcida
mostrada entre los labios.

Te usa me usa
no le importa
brinca baila a cualquier ritmo
en la tristeza en la euforia
aliada de la ansiedad
desconfía de sí misma
ya no reconoce origen
motivo ni amo
solo evita morir
salta al viento con el humo del cigarrillo
a impregnarse en la ropa
a huir al fondo del ser
que ya no sabe hasta que punto
le pertenece
si es o no
el mundo la realidad o simplemente él.

Y va creando hilos
y copias de sí misma
una telaraña de enredos
en una estrofa un recuerdo
varios versos y una caricia
los aromas y las palabras
para tener donde surgir
en caso de ser retorcida
estrangulada
y amputada.

Puedes ver la mentira
en la punta de mi lengua
y tomarla, qué harás...
si te engaño me engaño, y qué...
qué harás...
si tengo tu corazón mi corazón en las manos
y solo quisiera cerrar los puños 
hasta que no quede nada
qué harás...
si dijera que solo busco venganza
y esa también puede ser
una mentira verdad a medias o simplemente verdad
como vivir las fantasías antes no realizadas
dime 
qué harás...
si puedes ver la mentira
en la punta de mi lengua
y tomarla
qué harás...








24 de junio, 2015.

miércoles, 10 de junio de 2015

La memoria

La memoria

Y si olvidará todo, ¿me volvería a enamorar de ti?, se iría acaso el dolor la partida. ¿Acaso todo dejaría de ser igual?. Como un reloj de arena que se quiebra y tomas la ceniza blanca deslizada por debajo de la mesa.

Si olvidará todo y no recuperará jamás alguna de esas piedras conchas y moluscos fosilizados entre los vidrios que se clavaran en la memoria, qué pasaría contigo con nosotros con los recuerdos con lo que llamamos amor y no son más que asociaciones, ahora mordidas a dentelladas, dañadas a esos estímulos que llamamos sentimientos. Nosotros damos el sentido a las cosas, ¿y si perdemos el sentido?.

Si jamás se pudiera arrancar la memoria sin morir un poco y matar algo de ti y de mí. Acaso evocaría tu cuerpo y sus manjares, recordarían las caricias las manos y la boca, acaso un camino ya conocido en un sueño, acaso no sería ahora una pesadilla o un nuevo sueño en frustración.

Amarías volver a enamorar si jamás recuerdas, amarías la basura de los versos que se fingen desconocidos. Qué tanto amas el pasado si de golpe simplemente olvidamos.

Método para destruir un gran amor - Abdón Ubidia

Método para destruir un Gran Amor

Amiga, amigo: si usted ama está indefenso. El ataque proviene de usted mismo. De adentro. Créanos: no podrá defenderse. El mundo lo arrollará. Un enamorado no existe. Ha perdido su unidad. Ha perdido sus límites. Está disuelto, disgregado en el aire. No sabe dónde empieza y termina lo suyo. Ha dejado de ser un sujeto.

El amor es una enfermedad mental y usted está enfermo. Usted comete locuras y se ufana de ellas. Tiene la sensación de estar “dentro de” y no “fuera de”: conclusión: no puede tener un conocimiento objetivo de las cosas. Conclusión: usted ha perdido el mundo.

Es doloroso decirlo pero la única manera de recuperarlo es recurrir al odio. Porque el odio es una forma de conocimiento. El odio impone distancias, asigna límites, define. No hace concesiones. Exterioriza. Expulsa de las almas apasionadas los fantasmas más inasibles y los vuelve objetos. Objetiva.

Cuando usted ama no puede saber dónde termina su yo y empieza el del Otro. Eso le obliga a omitir toda serie negra de datos que sus ojos enamorados no quieren ver: los pequeños y grandes defectos, las fealdades, las imperfecciones. Si ama, en usted sólo opera una serie áurea: la belleza que usted fabula y necesita: el agua que inventa para su sed. Porque todo enamorado siempre sueña su amor. Convénzase: el odio es el despertar del amor.

La receta para alcanzar el odio es una: piense usted en la serie negra de recuerdos que, muy a su pesar, quedaron en su corazón; lo que perdonó, lo que pasó por alto: busque en su memoria todas las fealdades, las torpezas, las cobardías que pueda recordar. No tenga piedad. Usted es un asesino. Un asesino laborioso. Usted está matando un gran amor. Y un asesino no puede tener piedad.

El resto lo hace el tiempo. Un día, usted habrá recobrado su unidad. Volverá a tener un cuerpo suyo. Una conciencia suya. Una mente lúcida. Un lugar real en el mundo. Será capaz de decir opiniones de este tipo: “todo amor es narcisista: uno se ama a través del otro”. O: “Toda pasión es el encuentro de dos fantasmas” O: “Quien ama se fabula y engalana para otro que también se fabula y se engalana para uno”. O: “La pasión es la salida irracional de una razón que se asfixia”.

En ese día el odio y el amor se habrán aniquilado mutuamente. Y usted será el único vencedor de esa batalla. De pronto. De pronto usted estará “fuera de” y no “dentro de”. Volverá a ser un sujeto. Habrá recuperado el mundo.

No podrá creerlo. La felicidad de la razón será suya. Y aceptará el amor apacible y fiel, y hasta el tedio o la soledad, como formulas válidas para eludir el sufrimiento. Y la pasión habrá dado paso a la sabiduría. Y los días vendrán. Y usted envejecerá dulcemente. Y así, implacables, las bellas dunas del desierto borrarán todos los espejismos.

Abdón Ubidia

El beso interminable - Jaime Galarza

El beso interminable

Te besaré hasta siempre.
Te besaré en cada sendero de montaña
en la piel de la lluvia
en las quebradas que acunen mi cansancio.
Te besaré en la verde caricia del follaje
mientras aguardo.
Oculto como fiera
al enemigo.
Te besaré en el aire quemado por la pólvora
En el tábaco del recuerdo
junto al fogón errante.
Mi guerra es sólo el amor en armas
mis batallas los besos que te buscan
mi paz será tu boca que me espera.
Guerra y paz anudarán tus manos
y sus cuerpos
en el lucero de la madrugada.
Y si no vuelvo
si ya nunca
los compañeros pasarán a verte
y te dirán
no sufras
él es así
tú sabes.
Se quedó en la montaña
dormido al pie de un árbol
a la orilla de un río
en la casa del viento.
Pero te manda un beso interminable
y ese poco de sol
para alumbrar tu cuarto.

Jaime Galarza

viernes, 5 de junio de 2015

Mirando una imagen...

Mirando una imagen...

Mirando una imagen, cartel o pancarta que recitaba:

"Si eres obediente no te pasará nada."

Imaginas una madre dirigiendo palabras a su hijo antes de salir de casa o antes de ingresar al salón de clase (o por que no el padre dirigiéndose a sus hijos sobre la vida). O por que no un profesor a sus alumnos (sin luz, antorchas apagadas) hablándoles sobre las reglas, la sociedad, las normas a seguir.

Y piensas, e incluso te contestas:

- ¡Qué triste!
- ¿Qué?
- Que no te pase nada.







La verdad 
no recuerdo donde vi 
dicha imagen,
cartel o pancarta.