miércoles, 24 de agosto de 2016

Manifiesto - Pedro Lemebel

Manifiesto (Hablo por mi diferencia)

No soy Pasolini pidiendo explicaciones
No soy Ginsberg expulsado de Cuba
No soy un marica disfrazado de poeta
No necesito disfraz
Aquí está mi cara
Hablo por mi diferencia
Defiendo lo que soy
Y no soy tan raro
Me apesta la injusticia
Y sospecho de esta cueca democrática
Pero no me hable del proletariado
Porque ser pobre y maricón es peor
Hay que ser ácido para soportarlo
Es darle un rodeo a los machitos de la esquina
Es un padre que te odia
Porque al hijo se le dobla la patita
Es tener una madre de manos tajeadas por el cloro
Envejecidas de limpieza
Acunándote de enfermo
Por malas costumbres
Por mala suerte
Como la dictadura
Peor que la dictadura
Porque la dictadura pasa
Y viene la democracia
Y detrasito el socialismo
¿Y entonces?
¿Qué harán con nosotros compañero?
¿Nos amarrarán de las trenzas en fardos
con destino a un sidario cubano?
Nos meterán en algún tren de ninguna parte
como en el barco del general Ibáñez
donde aprendimos a nadar
Pero ninguno llegó a la costa
Por eso Valparaíso apagó sus luces rojas
Por eso las casas de caramba
le brindaron una lágrima negra
a los colizas comidos por las jaibas
Ese año que la Comisión de Derechos Humanos
no recuerda
Por eso compañero le pregunto
¿Existe aún el tren siberiano
de la propaganda reaccionaria?
Ese tren que pasa por sus pupilas
cuando mi voz se pone demasiado dulce
¿Y usted?
¿Qué hará con ese recuerdo de niños
pajeándonos y otras cosas
en las vacaciones de Cartagena?
¿El futuro será en blanco y negro?
¿El tiempo en noche y día laboral
sin ambigüedades?
¿No habrá un maricón en alguna esquina
desequilibrando el futuro de su hombre nuevo?
¿Van a dejarnos bordar de pájaros
las banderas de la patria libre?
El fusil se lo dejo a usted
que tiene la sangre fría
Y no es miedo
El miedo se me fue pasando
De atajar cuchillos
en los sótanos sexuales donde anduve
Y no se sienta agredido
si le hablo de estas cosas
y le miro el bulto
No soy hipócrita
¿Acaso las tetas de una mujer
no lo hacen bajar la vista?
¿No cree usted
que solos en la sierra
algo se nos iba a ocurrir?
Aunque después me odie
por corromper su moral revolucionaria
¿Tiene miedo que se homosexualice la vida?
Y no hablo de meterlo y sacarlo
y sacarlo y meterlo solamente
Hablo de ternura compañero
Usted no sabe
cómo cuesta encontrar el amor
en estas condiciones
Usted no sabe
qué es cargar con esta lepra
La gente guarda las distancias
La gente comprende y dice:
Es marica pero escribe bien
Es marica pero es buen amigo
Súper-buena-onda
Yo no soy buena onda
Yo acepto al mundo
sin pedirle esa buena onda
Pero igual se ríen
Tengo cicatrices de risas en la espalda
Usted cree que pienso con el poto
y que al primer parrillazo de la CNI
lo iba a soltar todo
No sabe que la hombría
nunca la aprendí en los cuarteles
Mi hombría me la enseñó la noche
detrás de un poste
Esa hombría de la que usted se jacta
se la metieron en el regimiento
un milico asesino
De esos que aún están en el poder
Mi hombría no la recibí del partido
porque me rechazaron con risitas
muchas veces
Mi hombría la aprendí participando
en la dura de esos años
Y se rieron de mi voz amariconada
gritando: Y va a caer, y va a caer
Y aunque usted grita como hombre
no ha conseguido que se vaya
Mi hombría fue la mordaza
No fue ir al estadio
y agarrarme a combos por el Colo Colo
El fútbol es otra homosexualidad tapada
como el box, la política y el vino
Mi hombría fue morderme las burlas
Comer rabia para no matar a todo el mundo
Mi hombría es aceptarme diferente
Ser cobarde es mucho más duro
Yo no pongo la otra mejilla
pongo el culo compañero
Y ésa es mi venganza
Mi hombría espera paciente
que los machos se hagan viejos
Porque a esta altura del partido
la izquierda tranza su culo lacio
en el parlamento
Mi hombría fue difícil
Por eso a este tren no me subo
sin saber dónde va
Yo no voy a cambiar por el marxismo
que me rechazó tantas veces
No necesito cambiar
soy más subversivo que usted
No voy a cambiar solamente
porque los pobres y los ricos
a otro perro con ese hueso
Tampoco porque el capitalismo es injusto
en Nueva York los maricas se besan en la calle
Pero esa parte se la dejo a usted
que tanto le interesa
que la revolución no se pudra del todo
A usted le doy este mensaje
Y no es por mí
Yo estoy viejo
Y su utopía es para las generaciones futuras
Hay tantos niños que van a nacer
con una alíta rota
Y yo quiero que vuelen compañero
Que su revolución
les dé un pedazo de cielo rojo
para que puedan volar.

NOTA:
Este texto fue leído como intervención en un acto político de la izquierda en septiembre de 1986, en Santiago de Chile.


Loco Afàn
(Crónicas de Sidarios)
1996
Pedro Lemebel

viernes, 1 de julio de 2016

Mademoiselle Satán - Jorge Carrera Andrade

Mademoiselle Satán

Mademoiselle Satán rara orquídea del vicio.
¿Por qué me hiciste , di, de tu cuerpo regalo
la señal de tus dientes llevo como silicio
en mi carne posesa del Enemigo Malo.

¿Por qué probó mi lengua el sabor de tu sexo
y el vino que en la noche destiló tus pezones?
¿Por qué el vello que nace de tu vientre convexo
se erizó para mí con nuevas tentaciones?

¿Por qué se hundió en mis labios tu lengua venenosa
y se hallaron tus ojos con un lúbrico signo?
Y cuando haces vibrar tu desnudez lechosa
pienso en que debes ser la hembra del maligno.

Si se adueñó este ídolo de mi alma hasta la muerte
y no tengo la culpa ¡oh San Antonio casto!
Yo que era niño aún y como el roble fuerte
dejé quemar mi vida sobre tu altar nefasto.

Yo la he visto desnuda ¡Señor!, ¡si, yo la he visto!
Tembló y quedose el alma eternamente muda.
Prefiero a ese recuerdo los tres clavos de Cristo,
la cruz, antes que verla en mis noches desnuda.

Señorita Satán, tú que todo lo puedes,
tus hombros, tu cadera que reclaman incienso,
tus suaves pies, tus brazos, son otras tantas redes,
tendidas hacia el pobre corazón indefenso.

Me diste el dulce gusto de tu boca, el turbante
martirio de tus muslos ceñiste a mi cintura,
y cuando fuimos presa del espasmo extenuante,
tu enorme beso fue como una quemadura.

Eres la hembra única, lo mismo en el reposo
que en el sexual combate, ¡Santa Orquídea del vicio!
Hasta cuando torturas con tu cuerpo oloroso,
no hay placer en el mundo que iguale aquel suplicio.

Satán, mujer que tienes un rubí en cada pecho,
tus verdes ojos lúbricos son siempre una asechanza,
tu desnudez que viene las noches a mi lecho,
para mi ciego olvido, es tu mejor venganza.

Jorge Carrera Andrade, 1927.

jueves, 12 de mayo de 2016

La mujer - Luis Alberto Spinetta

LA MUJER

Una mujer
desde otra tarde,
salpicada por un profundo espejo.

Tirada en el abismo
con sus menstruos carmín
depositados en el limo natural
con la precisión de besos.

Una damisela realmente celeste.
Vestidos de espumas dilatados,
corsés rosa,
adornos y teñidos.

Una mujer con collares
con ojos manuscritos
con pezones labiales y suaves
con sombreros de pétalos tan claros.

Una mujer dada a su propio mundo,
mundo que la deglute
y que le da los rayos.
Le da canastos con frutas e hijos,
miembros que la deshacen
y la vuelven a nacer.
Barriletes en azoteas,
ligustros blancos.

Una mujer transportada es un misterio.
Donde rozan sus pies dialogan flores
y aparecen sangres.


Luis Alberto Spinneta
Guitarra Negra
Parte Segunda 

martes, 3 de mayo de 2016

Preguntas


y no dejamos de preguntarnos,
una y otra vez,
hasta que un puñado de tierra
nos calla la boca...
Pero ¿es esto una respuesta?

Heinrich Heine




Su cuerpo dejarán, no su cuidado;
serán ceniza, mas tendrá sentido,
polvo serán, mas polvo enamorado

Quevedo


jueves, 17 de marzo de 2016

Yo río las palabras...

Yo río las palabras...

Yo río las palabras
yo lloro las mundanas muecas de la garganta
soltando sollozos vacíos
de lo callado, lo silenciado, lo sepultado.
Yo río las palabras
aquellas que ya no dicen nada
y joden la quietud de la implantada soledad.
Yo río las puntadas hilvanadas al papel
solo para ver sangrar su dolor
que ya no significa nada.
Yo río las palabras al más profundo sarcasmo
que se ahogan y naufragan huérfanas
en la punta de las gónadas
sin vientre fecundo.
Yo río las palabras
vibrando y rasgando con un cigarro sus cuerdas
solo para acallarlas.
Yo río las palabras,
yo lloro las palabras,
yo trago palabras atoradas,
yo respiro palabras,
yo en ira de palabras,
yo río palabras por no llorarlas.
Yo silencio palabras
al desnudo alboroto
de la cima de tu regazo
para gemir en él.

  




Rescatado de unos apuntes
2015.