Déjame...

Déjame... Deja que tu piel me cuente las historias que tus ojos se niegan a revelarme y que tu boca se niega a contarme. Deja que en un segundo y los dos juntos contemplemos lo divino de la noche blanca. Deja que como buen concertista mis dedos arranquen dulcemente de tu cuerpo los gemidos de las notas del placer. Déjame hundirme en ti y llenarme y llenarte de mi y de ti. Deja que seamos dos seres humanos imperfectos, los dos juntos un ser divino terrenal que la perfección sea alcanzada por ese instante de sentir que estamos juntos. Noviembre, 2013